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París-Roubaix: Jasper Stuyven: "Estoy orgulloso de terminar mi campaña de clásicas en el podio"

Jasper Stuyven puso la nota más positiva para Soudal-Quick Step en la París-Roubaix 2026 al firmar este domingo la tercera plaza en el velódromo de Roubaix, solo por detrás de Wout van Aert y Tadej Pogacar. En una edición rapidísima y de enorme desgaste, el ciclista belga completó una actuación muy sólida para subir por primera vez al podio del Monumento francés, un resultado que acompañó la crónica principal de una carrera marcada por la dureza del pavé y la selección entre los grandes favoritos.
Un podio muy perseguido en el 'Infierno del Norte'
Stuyven, sexto una semana antes en el Tour de Flandes, llegó a la París-Roubaix como uno de los referentes de su equipo y respondió con una carrera de gran consistencia. Siempre bien colocado, superó el Bosque de Arenberg entre las primeras posiciones, se mantuvo en el grupo delantero del que acabó saliendo el ganador y supo resistir después en uno de los momentos más exigentes del día, cuando la carrera se rompió definitivamente a 60 kilómetros de meta.
El belga, de 33 años, aguantó los cambios de ritmo en el grupo perseguidor de Van Aert y Pogacar y encontró premio en los últimos kilómetros, cuando lanzó un ataque medido que le permitió abrir una pequeña diferencia antes de entrar en el velódromo André-Pétrieux. Exhausto, pero satisfecho, cruzó la meta en tercera posición y logró así su mejor resultado en once participaciones en la reina de las clásicas.
"Hoy hice una gran carrera, no tuve mala suerte y estoy contento de terminar mi campaña de clásicas en el podio. Es un resultado que me da mucho orgullo, especialmente porque en el pasado ya había estado cerca del top 3 aquí. Estoy muy feliz de haberlo conseguido hoy con este equipo, ante un pelotón tan fuerte, sobre todo después de algunas ediciones anteriores con mala suerte", explicó Stuyven.
Las sensaciones de Stuyven: sufrimiento, fe y decisión final
Más allá del resultado, las declaraciones de Jasper Stuyven reflejaron hasta qué punto tuvo que exprimirse para sostenerse en la pelea por el podio en una París-Roubaix de máxima exigencia. El belga admitió que pasó gran parte del tramo decisivo al límite, pero encontró fuerzas en su fortaleza mental y en el apoyo recibido desde el coche del equipo.
"La carrera fue muy dura, y en los últimos 60 kilómetros iba al límite y no tenía ni idea de cómo iba a llegar a meta. Pero enseguida me di cuenta de que todos en el grupo se estaban cansando y, al mismo tiempo, me animé con lo que me decían desde el coche del equipo, lo cual fue de gran ayuda, porque seguí empujando y creyendo. El dolor estaba en las piernas, pero me mantuve fuerte mentalmente y simplemente di lo mejor de mí. En los kilómetros finales me dije que tenía que intentar algo y corrí por instinto, abriendo una pequeña ventaja que luego pude llevar hasta el velódromo. Estoy feliz de haber podido recompensarme a mí mismo y al equipo por su confianza y su fe", añadió.
Esas palabras resumen bien la dimensión de su actuación en Roubaix. Stuyven no solo resistió en una carrera de eliminación constante, sino que también supo interpretar el momento exacto para jugar sus opciones. En una primavera ya notable, el podio en la París-Roubaix supone además un cierre de enorme prestigio para su campaña de clásicas y devuelve a Soudal-Quick Step al cajón de una de las citas más emblemáticas del calendario del ciclismo mundial.
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