Tour de Francia 2026
Tour de Francia: Carlos Sastre: "El Alpe D'Huez supuso mi coronación como ciclista"

EFE · Competición Carretera · 23/07/2026
Un 27 de julio de 2008, un ciclista abulense, Carlos Sastre, se convirtió en el sexto español en ganar el Tour de Francia. Una hazaña que aquel corredor del CSC cimentó tres días antes con una hazaña inolvidable en el Alpe D'Huez. Una especie de rebelión personal le llevó al maillot amarillo en París y a poner su nombre en la curva 17 de tan mítico puerto.
El Tour de Francia visitará la cima del Alpe D'Huez de forma consecutiva este viernes y sábado, y con aquel recuerdo que justificó toda una carrera, Sastre, de 51 años, rememoró con EFE aquella jornada.
Pregunta (P): ¿Qué le dice el nombre del Alpe D'Huez?
Respuesta (R): Sencillamente, el Alpe D'Huez supuso mi coronación como ciclista profesional.
P: ¿Qué recuerda de aquel día? ¿Cómo fueron los momentos previos a la salida?
R: Recuerdo que aquel día tuvo un inicio caótico, nos jugábamos mucho. Frank Schleck era el líder de la general y (Cadel) Evans estaba a 8 segundos. En la salida en Embrun, Bjarne Riss estaba agobiado en la reunión, cuando dijo que no había dormido y que tenía 20 tácticas. Yo dije: 'tierra, trágame'. Aquello era un caos, cada uno opinaba a su aire, no había una idea clara.
"Aquel día había 20 tácticas y dije: "Tierra, trágame"
Momentos de desconcierto, de falta de ideas claras, en parte debido al choque de intereses entre varios corredores, sobre todo entre los hermanos Andy y Frank Schleck y el propio Sastre.
P: ¿Cómo gestionó aquellos momentos de desconcierto?
R: "Decidí coger un refresco, un bollo, y me fui preparando mis cosas para la etapa, el maillot, el dorsal.... Cuando se cansaron de opinar, Riis, enfadado, me pidió mi opinión. Dijo que quería ganar en Alpe D'Huez, y le dije que sí, que eso es lo que teníamos que hacer.
P: ¿Quién tomo las riendas a la hora de concretar la estrategia?
R: Dije que, si no había táctica concreta, teníamos que controlar la carrera y al final que tirase quien pudiera. Hubo un silencio prolongado, profundo, y salimos de la reunión preguntándonos qué hacíamos. Dije que estuvieran todos tranquilos, mandé a varios compañeros a currar por delante y que impusieran un ritmo de castigo para todos.
P: Entonces la táctica la hizo usted...
R: Ese día se pusieron a trabajar (Fabio) Cancellara y Stuart O'Grady, y en Bourg D'Oissans iba todo el mundo en fila india. Llegamos ya algo justitos al inicio del Alpe D'Huez. Sabíamos que teníamos que arrancar pronto, de inicio, para evitar que se pegara Cadel Evans en la subida.
El hábito de sufrir se convirtió en mi motivación
P: El último escollo fue convencer a Frank Schleck, quien iba líder...
R: Le dije a Frank Schleck que había que arrancar, no me contestó y arranqué yo. Primero vino a rueda Denis Menchov, pero seguí el ataque con un segundo cambio de ritmo. A partir del kilómetro 4 de ascenso empecé a sufrir mucho, pero recordé que todo lo que hice para ser profesional supuso sufrimiento y dolor. Siempre me levantaba cansado, y ese sufrimiento en la subida se convirtió en motivación.
P: La veteranía fue un grado y sus compañeros confiaban en usted.
R: Los compañeros tenían confianza en mi y por eso me preguntaban, lo demostraron todo el Tour. O'Grady y Cancellara me venían a buscar a mi, y me decían: "Vamos, Carlitos, que vas a ir como un 'boeing'". Si tú transmites confianza y tranquilidad, te la devuelven. Sabían que mis opiniones eran buenas para el equipo.
P: ¿Y los hermanos Schleck?
R: Los Schleck eran jóvenes y estaban nerviosos, les perseguía una sombra. Yo estaba tranquilo, cometí errores en el pasado por los nervios, pero cuando tienes seguridad estás tranquilo, y jugué con esa baza. Estaba disfrutando de la carrera, y esa fue mi fuerza y mi estrategia.
Para un director, es difícil llegar a todos
P: ¿Cuál fue entonces el papel de Bjarne Riis como director?
R: Para un director es difícil llegar a todos, ser justo con todos porque hay intereses. Yo tenía 33 años, siempre intenté hacer equipo y proteger los intereses de todos. Luego el más fuerte gana, y yo era el más fuerte. Sabía lo que quería y cómo lo quería.
P: Y, ¿qué sensación tuvo al entrar en meta en solitario?
R: Sentí paz porque conseguí el objetivo por el que luché toda mi vida, saqué lo mejor de mi, subí al podio, conocí gente muy famosa, como Michael Douglas, tuve la oportunidad de vivir cosas únicas, y eso queda para siempre. La curva 17 lleva mi nombre, lo refleja la historia, formas parte de esa leyenda del Alpe D'Huez.
El dominio de Pogacar quita parte del espectáculo
P: ¿Qué le parece el dominio de Tadej Pogacar?
R: Creo que, con el dominio de Pogacar, se quita mucha parte de espectáculo. Sólo se habla de lo mismo, y se pierde la esencia del ciclismo. Por otro lado vemos que todos se esfuerzan, que algunos pierden el miedo a Pocagar, como hemos visto con Remco Evenepoel, que intenta ganarle. Algunos juegan sus cartas y tratan de ser segundos, que tampoco está mal.
P: ¿Confía en Juan Ayuso?
R: Toda mi confianza para Juan Ayuso, que está entre los 10 primeros. Es un corredor que en su debut fue segundo en la Vuelta, pero ahora quieren que gane el Tour. Para mí, su participación no está siendo una decepción, y está compitiendo con los mejores ciclistas del mundo.
Carlos de Torres
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