Vuelta a España 2026
Juan Mari Guajardo, la voz de la pasión del ciclismo

¡¡¡Damos la bienvenida a Primozzzz Rogliccccc!!!, saludamos al maillot rojo Enricccc Masss. Resuena la voz inconfundible, familiar de Juan Mari Guajardo (Alsasua, Navarra, 51 años) en cada una de las etapas de la Vuelta y otras muchas carreras desde hace 30 años. Tres décadas en la profesión de locutor de pruebas, todo producto de una pasión por el ciclismo fomentada y heredada por su padre.
Amor por el ciclismo, emoción por una profesión en la que cumple 3 décadas. Un 'loco' del ciclismo que conoce de la A a la Z a todo el pelotón mundial. Del escenario, por donde desfilan a diario todos los equipos, se expande la inconfundible voz de Juan Mari Guajardo, una enciclopedia viviente.
Con Juan Mari padre empezó todo
"Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar que acabo de presentar actos de La Vuelta a la entrada del Casino de Montecarlo, al lado del Príncipe Alberto de Mónaco. Me saludó, me preguntó si todo iba bien y me saqué una foto con él". Se emociona al hablar Juanmari. Es sólo una de las miles de anécdotas que tiene en su archivo personal después de 3 décadas dando vida a la carreras micrófono en mano.
El motor de esa pasión fue su padre, Juan Mari Guajardo, quien trabajaba en INASA, empresa matriz Reynolds, y ejercía de periodista como colaborador en el Diario Navarra Hoy y Radio Popular. Juan Mari padre y Juan Mari hijo formaron bien temprano una pareja inseparable a la hora de ir a ver competiciones de ciclismo, principalmente, y pelota.
"Empecé en La Vuelta en la edición de 1997 cuando La Vuelta se lanzó desde Lisboa, la primera desde el extranjero. Tengo el recuerdo de la etapa inaugural que ganó en Estoril el danés Lars Michaelsen. Antes, empecé haciendo de 'speaker' en el Club Ciclista Burunda en 1995", relata a EFE.
Juan Mari no tiró por la vía de la practica del ciclismo, aunque hizo sus pinitos como corredor. En vacaciones acompañaba a su padre a las carreras ciclistas y partidos de pelota. "Los fines de semana íbamos a Segovia, Valladolid, Madrid, veíamos carreras y el lunes al cole. Sobre todo en Navarra y País Vasco disfrutábamos de carreras de todas las categorías", dice.
En la habitación de Indurain, periodismo de otra época
Eran tiempo diferentes a los actuales en la relación de los ciclistas con los informadores. Juan Mari Guajardo padre fue el impulsor de todo, y los recuerdos fluyen con emoción y nostalgia.
"El año que debuta Indurain en el Tour recuerdo que con mi padre entraba en la habitación de (Miguel) Indurain, allí hacia una entrevista personal con el campeón. Era el único periodista navarro. Le preguntó que cuándo iba a ganar el Tour, e Indurain le contestó que 'nunca'", relata.
Más emoción al recordar Juan Mari la fase en que su padre estaba enfermo, allá por 1991.
"Aún enfermo seguía las carreras. En aquel 1991 fuimos a la crono del Tour en Maçon. Por la tarde entró en la habitación de Miguel y salió con la entrevista, y además con un maillot dedicado", rememora.
Vivo un sueño todos los días
"Si, elegí el micrófono, no la bici, pero corrí en alevín con el Burunda. A los 11 años me di cuenta que no valía para el ciclismo, pero me gustaba mucho el entorno, el ambiente que se respiraba en las carreras", explica.
Ahora, con el retrovisor de la vida presente en cada una de las etapas que presenta, revive aquellos sueños de niño, y como tal disfruta. No lo puede ocultar, quien le escucha cada mañana se impregna se emociona, y de paso aprende algo de cada corredor.
"Estoy cumpliendo un sueño todos los días. Es una enorme fortuna poder disfrutar del contacto con los ciclistas. Vivo de una pasión. Ya sé que es exigente estar tanto tiempo fuera de cada, pero es un privilegio entrevistar a muchas generaciones de corredores", detalla.
Juan Mari Guajardo es una versión ciclista de 'Forrest Gump'. No para en todo el año. Empieza a coger el micrófono en Mallorca, mes de febrero y finaliza hacia noviembre en carreras cicloturistas, como la de Ibiza.
Estar 240 días al año lejos de la familia es lo más duro
"Hago todo el calendario nacional menos la Volta a Catalunya, incluidas pruebas de aficionados, femeninas, de cadetes... Termino el año con 195 días de micrófono, y estoy fuera de casa unos 240 días al año. Lo más duro es estar lejos de la familia tanto tiempo, pero vivo de mi pasión", comenta Juan Mari.
Juan Mari, desde el escenario, anima al público, les saca aplausos, entrevista a los ciclistas, hace concursos, narra los últimos kilómetros de la etapa y luego termina con la ceremonia de premios.
"La gente no encajaba ese tipo de trabajo, me preguntaban si lo que hacía era un trabajo. Llevo muchos años siendo locutor a tiempo completo. "'Sólo' llevo 30 años", bromea.
El locutor navarro se considera tímido, aunque arriba, en el escenario, da una imagen diferente. Su dominio de la situación y el conocimiento del pelotón le hace extrovertido. Es su mundo, su terreno.
"Me ha sorprendido la evolución personal que he tenido. Soy tímido, antes me ponía rojo en la escuela cuando me preguntaba la profesora, y no he perdido la timidez. Eso sí, he aprendido a gestionarla. En el escenario te creces, haces una labor que tiene su punto, y lo sobrellevas, pero la timidez está ahí".
La voz de la Vuelta a España comenta que "los ciclistas son cercanos, siempre tienen un gesto, un choque de puños, te preguntan qué tal estás, te cuentan alguna pequeña confidencia, y eso es una forma de confianza. De cerca también ves su inquietud, su sufrimiento antes de la salida. Cada uno tiene su historia, te hablan de su salud, de una caída, y vas viendo cómo evoluciona cada uno con el paso de los días".
Estoy comprobando lo que arrastra Enric Mas
Juan Mari declara que le sorprendido "lo que arrastra" Enric Mas, el líder de la Vuelta. "Tenía ganas de preparar al público para que coreen su nombre. Se lo merecía, veo que atrae mucho. También (Tadej) Pogacar despertaba muchas emociones".
"He visto terminar a (Claudio) Chiapucci, el rival de Indurain, también a (Gianni) Bugno, a Chris Froome...he visto tantos... He visto incluso cuando era júnior a Remco Evenepoel, por ejemplo en la Vuelta a Bizkaia, donde ganó una etapa. Luego como profesional he vividos sus victorias en la Clásica de San Sebastián, en la Vuelta. Recuerdo también la humildad de (Julian) Alaphilippe, que siempre te da la mano. Le echaré de menos", resume.
Roglic tiene un carisma especial
Guajardo comprobó el tirón popular de Pogacar hasta su retirada, pero subraya el carisma de su compatriota esloveno, Primoz Roglic.
"Tiene una conexión bárbara con el publico, le quieren mucho, es muy amable, siempre da las gracias a los espectadores por seguirle y apoyarle. A (Jonas) Vingegaard, sin embargo, le cuesta mas, es introvertido. (Roberto) Heras era una pasión, y (Alberto) Contador ha sido de los carismáticos. Recuerdo su retirada con la victoria en el Angliru".
Tras destacar el "poder de adaptación del ciclismo", transitando por pueblos y ciudades a diario, Juan Mari comenta algunas de las miles de anécdotas que le han ocurrido en 3 décadas de locutor. "A ves he tenido que narrar sin imágenes de televisión. En la famosa etapa de Fuente Dé, cuando Contador le quitó la Vuelta a Purito (Joaquim Rodríguez), la gente no me creía, pero era cierto que el madrileño había atacado e iba a ganar la Vuelta".
Su ídolo, la voz del Tour, Daniel Mangeas
"Mi ídolo es Daniel Mangeas durante muchos años la voz del Tour de Francia. En 2006 trabajé con él en una etap en Pla de Beret. Cuando iba con mi padre al Tour, con mi familia, escuchaba su voz. Me marcó para siempre. El recuerdo lo guardo en el corazón", cuenta.
También se acuerda Juan Mari de otra voz inolvidable, la de Manuel Lorenzo, un personaje que le lleva a la infancia.
Juan mete muchas horas en recopilar datos de todos y cada uno de los corredores del pelotón. Y de todos conoce, sin mirar un papel, algún dato de su historial. "Todos necesitan apoyo, hay que cuidarlos". Con todos ustedes, Juan Mari Guajardo.
Carlos de Torres
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